Liberación (farmacología)
El concepto farmacológico de la liberación es el primer paso del proceso en el que el medicamento entra en el cuerpo y libera el contenido del principio activo administrado. El fármaco debe separarse del vehículo o del excipiente con el que ha sido fabricado, comprende tres pasos: desintegración, disgregación y disolución. Las características de los excipientes tienen un papel fundamental, ya que tienen como una de sus funciones el crear el ambiente adecuado para que el fármaco se absorba correctamente. Es por ello que medicamentos con la misma dosis, pero de distintas marcas comerciales pueden tener distinta bioequivalencia, es decir, alcanzan concentraciones plasmáticas distintas, y, por tanto, efectos terapéuticos diferentes.
Disolución
En una situación típica, al ingerir una tableta pasa por el esófago al estómago. Por razón de que el estómago tiene un ambiente acuoso, es el primer lugar donde la tableta se disolverá.
La velocidad de disolución es un elemento clave en el control de la duración del efecto del fármaco, y por ello diferentes formas del mismo medicamento pueden tener los mismos ingredientes activos, pero difieren en la velocidad de disolución. Si se suple una droga en una forma que no es rápidamente disuelta, el fármaco puede ser liberado más gradualmente en el tiempo alcanzando una más larga duración en su acción. El tener esa larga duración en su acción puede mejorar su complianza siendo que el medicamento no tiene que ser tomado tan a menudo. Además, una forma de liberación lenta mantendrá concentraciones en rangos terapéuticos aceptables por un período de tiempo más duradero, a diferencia de las presentaciones de rápida liberación que tienen altos y bajos de concentraciones más pronunciados.


No hay comentarios:
Publicar un comentario